¡Ahí está tu vida!

Pongan la mira en las cosas del cielo, y no en las de la tierra. (Colosenses 3:2 RVC)

Estamos aquí para trabajar para el Rey y nuestra verdadera ciudadanía no es esta. No se puede ser veraz con aquella ciudadanía celestial y dejar que tu tiempo sea absorbido con los asuntos de este mundo, incluso con la crisis mundial actual.

Si en verdad creemos que nuestra ciudadanía está en el Cielo no vamos a estar tan atados a este mundo ni absorbidos en cada noticia que salga en torno a su trágica condición. Porque sus temores nos ponen tensos, sus problemas nos causan pérdida de tiempo y de sueño, tiempo que podríamos pasar en oración.

Nuestra actitud como ciudadanos del Cielo es separarnos de este mundo, no estar ligados a él. No conformarnos a este mundo, aunque estemos bien informados, pero debemos ser transformados al vivir en las cosas que son eternas y en la presencia del Señor Jesucristo, y vivir en obediencia a Su Palabra.

Debemos entender profundamente que vivimos para la eternidad y no para el presente. Nuestra ciudadanía celestial jamás debería ponerse en un lugar secundario. No podemos entregarnos irreflexivamente a lo temporal porque seremos derrotados espiritualmente por todo el alboroto que nos rodea.

La Palabra de Dios dice: «El que oye Mi Palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida». ¡Ahí está tu vida! [1]

La Biblia promete que en el Cielo recibiremos una herencia gloriosa: la herencia de la vida eterna en toda su plenitud. - Billy Graham

[1] Áncora El Cielo: nuestro hogar eterno

Next
Next

Los pequeños actos de consideración