Al trazar círculos de oración
Tú eres un Dios que hace maravillas; has hecho conocer tu poder entre los pueblos. (Salmos 77:14 RVA-2015)
En los últimos meses, tanto en mis circunstancias como en mi vida espiritual, he tenido la sensación de estar rodeado de encumbrados muros que me impiden salir adelante. A veces es normal sentirse sobrepasado cuando se topa uno con la realidad de las condiciones y circunstancias físicas.
Supongo que Josué y sus seguidores debieron sentirse así al acercarse a la ciudad de Jericó y descubrir lo fortificada que estaba. Es probable que se sintieran momentáneamente intimidados por sus imponentes murallas. Yo por lo menos me hubiera sentido así de haber sido parte de ese ejército de Israel.
No obstante, la fe de Josué se fortaleció increíblemente cuando se le apareció un comandante de los ejércitos del Cielo, espada en mano, momentos antes que los israelitas llegaran a Jericó. De manera que Josué y su ejército se quedaron tranquilos sabiendo que Dios estaba obrando y obedecieron Sus instrucciones, que consistían en marchar alrededor de la ciudad siete días y al séptimo día marchar siete veces alrededor de las murallas y pegar por último ¡un grito! Hecho esto, Dios derribó las murallas de la ciudad para que el pueblo de Israel pudiera invadir y tomar posesión de ella.
Si en algún momento te sientes enclaustrado o rodeado por altas murallas que parecen impenetrables, recuerda que pertenecemos al que abre caminos. Al trazar círculos de oración alrededor de las situaciones en que nos encontremos y prorrumpir en gritos de alabanza a Su nombre, podemos confiar que en Su perfecto momento Él derribará las murallas —sean las que sean— y abrirá caminos para que tomemos posesión de lo que nos tiene reservado. [1]
Los milagros ocurren todos los días. Cambia tu percepción de lo que es un milagro y verás muchos a tu alrededor. - Jon Bon Jovi
[1] Conéctate El que abre caminos