Basta con que se la pidamos
En la quietud y en confianza estará vuestra fortaleza. (Isaías 30:15 RVR1995)
¡Cuántas veces, habiendo alcanzado por fin un estado de plácido contentamiento, ansiamos poder colgar en la puerta un letrero de No molestar!
Lógicamente no podemos evitar las interrupciones ni las situaciones estresantes; pero dice la Biblia que, cuando se presentan, Dios puede concedernos paz interior. «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en Ti persevera, porque en Ti ha confiado». Si acudimos a Jesús, Él nos infunde paz. Si pasamos ratos orando y conversando con Él, leyendo Sus palabras o siquiera pensando en Él, dice la Biblia que Él nos lo gratifica con serenidad de espíritu.
A veces quizá nos parezca imposible conservar la calma. Se nos hace difícil afrontar la vida. Sin embargo, Jesús es el Príncipe de Paz y nos asegura: «La paz os dejo, Mi paz os doy; Yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo». Así pues, cuando tengamos ganas de colocarnos en la frente un cartel de No molestar, recordemos que el Señor nos ofrece una paz muy particular: una paz eterna, profunda y tangible. Basta con que se la pidamos. [1]
Tenemos necesidad de encontrar a Dios, y a Él no se le encuentra en medio del ruido y la agitación. Basta con observar el silencio con que crece la naturaleza: los árboles, las flores, la hierba. Debemos pasar tiempo a solas con Dios en silencio para renovarnos y transformarnos. Pues el silencio puede darnos un nuevo enfoque de la vida. - Madre Teresa (1910–1997)
[1] Conéctate Alivio del estrés