Cuando obedeces
Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho. (Juan 15:7 NBLH)
Jesús habló sobre lo que debemos hacer para llevar fruto en la vida. Dijo que si permanecíamos en Él y Él permanecía en nosotros, daríamos fruto. «El discípulo que sigue unido a Mí, y Yo unido a él, es como una rama que da mucho fruto». (Juan 15:5)
Jesús también dijo: «Y Yo le pediré al Padre, y Él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad… En aquel día ustedes se darán cuenta de que Yo estoy en Mi Padre, y ustedes en Mí, y Yo en ustedes» (Juan 14:16-20)
Si Jesús y el Espíritu Santo moran en nosotros, llevaremos fruto. Si seguimos la guía del Espíritu Santo, si estamos abiertos al Espíritu, daremos fruto. Si se lo permitimos, nos moverá conforme a Su voluntad. Nos orientará.
Según lo que dijo Jesús, la productividad está ligada al hecho de que el Espíritu de Dios habite en nosotros, de lo que podemos deducir que también tiene que ver con el grado en que sigamos al Espíritu Santo según nos guíe. El sitio al que te guíe Dios es el sitio al que debes ir.
Cuando obedeces, el fruto aparece. Algunos elementos clave para lograr hacer lo que Dios te tiene deparado son la fe, la confianza y la paciencia. Fe para seguir adonde sea que te guíe; confianza para tener la certeza de que, al hacerlo, Él te saldrá al paso; y paciencia para esperar hasta que llegue la temporada de cosecha. Permanece en Él, y tu fruto llegará. [1]
Cuanto mayor y más persistente sea tu confianza en Dios, más abundantemente recibirás todo lo que pidas. - San Alberto Magno
[1] Áncora El secreto de la Vid