De forma distinta
El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir. (Salmo 37:23 NVI)
La vida no siempre nos sonríe tanto como nos gustaría. A veces debemos hacer frente a un cúmulo de experiencias difíciles de soportar. Cuando se ponen a prueba nuestra paciencia y nuestra fe, cuando nuestros intentos de obrar con acierto acaban cubiertos por el fango de los problemas y las dificultades, puede parecer imposible hallar sentido y valor a lo que hacemos.
En esas circunstancias resulta fácil pensar que nuestro día a día es tan penoso como caminar por un pozo de barro. Así y todo, podemos recuperar el ánimo y la motivación recordando que no estamos solos. El poder y el amor del Señor se hacen patentes tanto en los peores como en los mejores momentos. Surten efecto tanto en el barro como en el palacio.
¿Y qué de Jesús? ¡Sin duda pasó Sus momentos enel barro! Llegó a decir: «Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza»
Jesús obra de forma distinta en la vida de cada uno de nosotros porque no hay dos personas exactamente iguales. Todos los que fueron considerados grandes por Dios tuvieron un elemento en común: estaban resueltos a permanecer fieles aun cuando no entendieran los designios que Él tenía para ellos. Así pues, a despecho de lo que te deparen el presente y el futuro, recuerda que Dios ha prometido caminar siempre a tu lado, ya en un palacio, ya en el barro. [1]
La mayoría de los grandes hombres lograron su mayor éxito justo después de su mayor fracaso. - Napoleon Hill (1883–1970)
[1] Conéctate Entre el barro y el palacio