Debemos generar una confianza sana
Porque tú, oh Señor, eres bueno y perdonador, grande en misericordia para con los que te invocan. (Salmos 86:5 RVA-2015)
El amor que el Señor tiene por nosotros es muy grande y lo manifiesta de muchas formas. Una ilustración en particular que me ha impresionado últimamente: la manera tan amorosa en que el Señor nos ha perdonado sin reparo alguno y por completo por nuestros pecados y fallos. Cuando confesamos nuestros pecados, es muy amoroso al aceptar nuestro arrepentimiento y perdonarnos con tanta benevolencia. El Señor se fija en nuestro arrepentimiento y Su perdón, en vez de en nuestro pecado.
Por lo visto, muchos de nosotros tenemos tendencia a pensar negativamente de nosotros mismos o preocuparnos de que no guardamos una relación tan estrecha con el Señor, o que nos hallamos atrasados en nuestro crecimiento espiritual, o que en alguna medida desilusionamos al Señor y a los demás. Es una lástima que nos sintamos así, cuando el Señor nos ama tanto y constantemente nos reafirma Su amor. En Su Palabra, el Señor ha dicho muchas cosas bellas dirigidas a cada uno de nosotros.
Claro que el Señor quiere que seamos humildes y no tengamos un concepto tan elevado de nosotros mismos que nos volvamos soberbios. Pero no debemos equiparar tener pensamientos negativos acerca de nosotros mismos con ser humildes. Debemos hallar un término medio y tener cuidado para que al andar con humildad no caigamos en un concepto negativo de nosotros mismos. En nuestra vida y actitudes debemos generar una confianza sana —que se base en nuestra fe en Dios y confianza en Su Palabra. [1]
Abre mis ojos a la luz,
muéstrame la verdad, Jesús.
Dame la llave, líbrame Tú.
Llévate toda mi inquietud. - Clara Scott, (1841–1897)
[1] Áncora El gran amor que el Señor tiene por nosotros