Dios nos transforma

Dios nos transforma
Sunrise Devotional

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. (Santiago 1:17)

Antes cuando leía este pasaje solía pensar que toda buena dádiva y todo don perfecto se refería a lo mismo, o por deducción simple que bueno y perfecto eran sinónimos. Por lo tanto mi tendencia era pensar que si algo era «bueno» provenía de Dios y que cuando las cosas iban «mal» no debían ser de Dios. No veía a esos dones perfectos como perfeccionadores.

Sin embargo, ahora empecé a ver los dones perfeccionadores de Dios a través del microscopio de Romanos 8:28: «Todas las cosas ayudan a bien». Y Juan 15:2: «Toda rama que en Mí no da fruto, la corta». Y Hebreos 12:6: «Pues el Señor disciplina a los que ama y castiga a todo el que recibe como hijo». A través de estos «dones perfeccionadores» Dios nos transforma, cambiando rasgos de nuestra personalidad «conforme a la imagen y semejanza de Su Hijo».

Como dijo Pablo en 2 Corintios 3:18: «Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a Su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu.»

Dios quiere que nuestro carácter sea un reflejo del carácter de Su Hijo. Cuando utiliza el cincel y la lija y nos frota, pule, purifica, moldea, rompe, hace y rehace, lo hace con un solo propósito. Es para que cuando la gente nos conozca, vea un reflejo de la imagen de Su Hijo. [1]

El arado, la rastra y la podadora son dones al igual que lo son el sol y la lluvia. Las uvas son mejores que las abundantes hojas y las enredaderas de las viñas. Y no serían más que eso si no hubiera una poda. - Maltbie Davenport Babcock

[1] Ancora Los dones «perfeccionadores» de Dios

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