Eso Duele

Destruimos los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. (2 Corintios 10:5 RVA-2015)

Es natural hacer suposiciones sobre las personas. Lamentablemente las cosas que suponemos, en muchos casos, son negativas. En lo personal, he visto que es muy fácil hacer eso. Constantemente pido al Señor que me detenga ante el primer pensamiento de crítica o sentimiento de fariseísmo y superioridad moral que me nazca por los demás. Todos sabemos que según las Escrituras no es bueno pensar así de otras personas. No refleja la naturaleza de Jesús. Por muy técnicamente acertadas que sean esas apreciaciones, puede que sean poco benevolentes o superficiales. Quizá ni tengan en cuenta todos los factores subyacentes que motivan a alguien a actuar o responder de cierta manera.

Creo que todos recordamos momentos en que nuestras palabras se juzgaron errónea o arbitrariamente, u ocasiones en que nuestros actos se malinterpretaron y en que nuestros esfuerzos sinceros se rechazaron debido a sospechas o ideas preconcebidas. Duele. Puede ser muy desalentador. Sabiendo lo que se siente en esos casos, quizá debamos mirar a los demás y darnos cuenta de que ellos se podrían sentir de la misma manera. De ser así, tenemos la oportunidad de hacer algo para aliviar su dolor.

Así pues, hice un esfuerzo por cambiar esa costumbre negativa en una positiva pidiendo al Señor que me revelara cuál era Su parecer sobre la situación. Él me recuerda que practique una especie de juego, El juego de la compasión, que consiste en pensar en situaciones hipotéticas o posibles razones que aclaren que lo que me parece negativo tal vez en realidad sea un grito de auxilio por parte de esa persona. [1]

El necio piensa con necedad y se lo toma todo a mal, mientras que quien tiene buenos pensamientos, vea lo que vea o le digan lo que le digan, mantiene una actitud positiva y optimista. - San Paisios del Monte Athos

[1] Conéctate El juego de la compasión

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El poder para sanar