Acoger los desafíos
Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque Yo he vencido al mundo. (Juan 16:33 NTV)
Es de esperar que encontremos oposición y adversidad. Los cristianos somos llamados a aprender a tomar con calma la adversidad y estar preparados para afrontar con actitud de fe los desafíos que nos presente. Así, no solo estaremos preparados espiritual, mental y emocionalmente para capear cualquier temporal, sino que podremos contar con que el Señor voltee incluso circunstancias aparentemente negativas para nuestro bien. Podemos encarar los vientos de adversidad con fe inquebrantable en que Jesús tiene un plan y un motivo para toda dificultad que afrontemos en la vida.
Preguntar al Señor cómo ve Él los desafíos que enfrentamos y pedirle que nos oriente para responder como corresponda y tomar medidas preventivas, hace que tomemos con calma la adversidad y que podamos canalizar nuestras energías y esfuerzos hacia la consecución de soluciones y victorias. Cuando enfrentamos adversidades, no es forzosamente señal de que hayamos hecho algo indebido o cometido un error. Tal vez podríamos cometer errores y tendríamos que aprender algo de ello. Pero esa no es siempre la causa de adversidad.
En toda circunstancia, por fe debemos contar con que habrá dificultades y con que nos serán de provecho, bien porque nos fortalezcan y enseñen. Podemos acoger con los brazos abiertos los desafíos y oportunidades que nos brinden, montaremos la ola de adversidad, saldremos fortalecidos y nos remontaremos por encima de las dificultades. [1]
En un mundo sin obstáculos no hay campeones; sin sufrimiento no hay santos; sin batallas no hay victorias; sin lluvia, no hay arco iris … y la adversidad para forjar el carácter. - Chuck Gallozzi
[1] Áncora ¿Oposición u oportunidad?