El amor es activo
Así que, hermanos míos amados, estén firmes y constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su arduo trabajo en el Señor no es en vano. (1 Corintios 15:58 RVA-2015)
Las Escrituras enseñan que hay algo que debemos hacer por Jesús. Hagamos una pausa en ese nombre, Jesús, objeto central de todo amor.
Jesús, Hijo de Dios, Salvador de la humanidad. Él es nuestro maestro; nosotros, Sus alumnos. Él es nuestro capitán; nosotros, Sus soldados. Él es nuestro pastor; nosotros, Sus ovejas. Él es nuestro amo; nosotros, Sus siervos. Él es nuestro rey; nosotros, Sus súbditos. Sin duda, algo debemos hacer por Él.
Hemos nacido de nuevo por Su evangelio; hemos sido lavados por Su sangre; hemos sido inspirados por Su ejemplo, animados por Su esperanza y confortados por Su Espíritu. Sin duda, algo podemos hacer por Él. Nuestro clamor debería ser el del apóstol Pablo: «Señor, ¿qué quieres que yo haga?» Tal como Cristo estuvo en el mundo como uno que sirve, debemos servir nosotros.
¿Qué es lo que más desea Cristo de nosotros? ¿El producto de nuestra habilidad y trabajo? ¿Acaso no posee todo eso en abundancia? Él desea, ante todo, nuestro corazón. El amor es activo. El amor lo demostramos no tanto con nuestras palabras como con nuestras acciones.
Hoy honramos al Maestro con nuevos propósitos de servirlo con todo el poder de nuestra alma y todo el afecto de nuestro corazón, sabiendo que Él no olvidará nuestras obras de fe; sabiendo que si hacemos todo lo posible en pensamiento, en palabra, en oración y en obra, ¡se salvarán almas. [1]
Sé consciente de ti mismo. Nunca olvides de dónde vienes y extiende una mano para ayudar a otros a hacer lo mismo. - Alpha Alexander
[1] Áncora Algo que debemos hacer por Jesús