Motivos para estar agradecidos
¡Alaben al SEÑOR, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia! (Salmos 107:1 RVA-2015)
Cada uno de nosotros es receptor del amor y los cuidados de Dios. Cultivar una actitud agradecida para con Él nos lleva a tener esa misma actitud para con la vida y lo que nos depara. Cuando hacemos un alto y miramos a nuestro alrededor, cuando observamos las aves, las flores, el verdor, y reflexionamos sobre las cosas que disfrutamos —el amor que sentimos y que expresamos a los demás, nuestros hijos, nuestras experiencias—, nos damos cuenta de que nos sobran motivos para estar agradecidos.
La gratitud nos lleva a prestar atención a todas las maravillas de que gozamos y no tanto a lo que creemos que nos falta o que todavía no hemos recibido. Al reconocer lo mucho que tenemos y pensar en esa abundancia con actitud agradecida se nos abre la puerta para recibir más bendiciones de Dios.
Algo que me ha ayudado a cultivar la gratitud es escribir un diario de agradecimiento. Me encanta, porque me sirve para recordar lo que Dios ha hecho por mí, las muchas alegrías que tengo, las oraciones respondidas, las victorias alcanzadas y lo que Él ha obrado en la vida de mis seres queridos.
Me hace tomar conciencia de que Dios participa en mi vida, y eso me motiva a amarlo y darle aún más las gracias. Nuestra gratitud por lo bueno hace que se produzcan más cosas buenas. [1]
La gratitud nos permite alcanzar la plenitud de la vida. Hace que lo que tenemos sea suficiente y hasta más. Convierte el rechazo en aceptación, el caos en orden, la confusión en claridad. Puede transformar una comida en un banquete, una casa en un hogar, un extraño en un amigo. Le confiere sentido a nuestro pasado, llena de paz nuestro presente y amplía nuestros horizontes de cara al futuro. - Melody Beattie (n. 1948)
[1] Conéctate Practicar la gratitud