El jardinero prudente
Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para su salvación. (Romanos 10:1 NBLA)
Mientras hay vida hay esperanza, y en cuanto a los que todavía no se deciden, cuyo destino eterno está pendiente de un hilo, sigue llevándoles Mi verdad y amor.
A medida que los traigas a Mí por medio de la oración, ten fe y confianza en que Yo obraré en su corazón. Sé como el jardinero prudente que trabaja con paciencia y amor, que sabe que el fruto de una nueva vida se logra con el tiempo. Sabe que aunque la plantita haya sido azotada por la tormenta, aunque parezca que se marchitó y murió, todavía hay vida en las raíces.
El jardinero prudente riega y abona la tierra que rodea la planta, aun en las épocas en que no le parece que esté muy bien. Día tras día labora con paciencia, regando, cuidando y orando por la plantita, hasta que finalmente llega el día en que retoña. A las primeras señales de brotes, el jardinero se regocija porque la planta ha cobrado vida.
Mientras hay vida, hay esperanza. Ama con Mi amor incondicional. Tráelos a Mí por medio de la oración. Una vez que has labrado la tierra y regado la planta y que le has prodigado suficientes cuidados, no queda sino orar y esperar. Ora pidiendo que Mi Espíritu obre en su corazón para que se produzca el milagro de una nueva vida. [1]
Si somos verdaderos intercesores, debemos estar dispuestos a participar en la obra de Dios a favor de las personas por las que oramos. – Corrie Ten Boom
[1] Áncora Buscar a los perdidos y salvarlos