Siempre presto a sostenernos

21 Siempre presto a sostenernos
Sunrise Devotional

En medio de él extenderá sus manos, como las extiende el nadador para nadar. (Isaías 25:11a RVA-2015)

No es desafortunado comparar la natación con nuestra relación con Dios. Al nadar estamos rodeados de agua. Es el elemento en que nos movemos y sobrevivimos… De igual modo, abandonarse en manos de Dios y confiar en Él no siempre es algo que nos nazca espontáneamente. A algunos les resulta más fácil que a otros. Puede incluso ser un tanto desconcertante. Sin embargo, se trata de una faceta esencial de nuestra relación con Él.

Los nadadores se zambullen en el agua sabiendo que en ese medio son capaces de hacer cosas que no se pueden hacer en tierra. Flotan, dan volteretas, se sumergen mucho, se impulsan hacia la superficie, se deslizan rápidamente hacia adelante... De igual manera, una persona de fe sostenida por Dios e inmersa en Su amor se siente capaz de orientar su vida y progresar de maneras que no serían posibles sin Su apoyo.

Con frecuencia, los buenos nadadores se sienten más a gusto en el agua. Liberados del peso que sienten cuando están con los pies sobre la tierra, disfrutan de un estado cercano a la ingravidez. Cuando confiamos en Dios somos más libres, no nos pesan tanto los afanes de la vida cotidiana, pues permitimos que Él nos mantenga a flote.

En todo caso, no te desanimes si no eres buen nadador o ni siquiera sabes nadar. No todo el mundo sabe. Sin embargo, todos podemos ser personas de fe. La fe no tiene nada que ver con nuestras habilidades o nuestra fortaleza; en realidad no tiene nada que ver con ninguna virtud que poseamos. Se trata de una mirada hacia afuera, no hacia adentro. Es fijar la vista en Dios, que siempre está presto a sostenernos. [1]

Mi buen Dios, ayúdame a confiar en que Tú me sostendrás. Dame fe en que serás mi apoyo en medio de los avatares de la vida.

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[1] Conéctate La fe flota

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