El lugar de trabajo
Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. (Proverbios 6:6-8)
El lugar de trabajo puede ser un terreno hostil en el que priman las rivalidades. Las más veces la integridad y el esfuerzo salen perdiendo ante maniobras por obtener lucro instantáneo y escalar puestos en la jerarquía. Pero no tiene por qué ser así. La idea de que la Biblia ofrece consejos prácticos para el ambiente laboral moderno no es tan extraña como podría parecer. Antaño, ya José y Daniel demostraron que la integridad y la diligencia pueden allanarnos el camino del éxito y llevarnos a destacar.
- Adopta una buena ética de trabajo. Da lo mejor de ti. En lugar de hacer lo mínimo, esmérate por cumplir bien tus obligaciones. «El alma de los diligentes será prosperada» (Proverbios 13:4). Demuestra iniciativa. Actúa con honradez. Flexibilizar las reglas según tu conveniencia es contraproducente. «La integridad de los rectos los encaminará; pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos» (Proverbios 11:3).
No pienses demasiado en los aspectos negativos. Ningún trabajo es perfecto. «Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad» (Filipenses 4:8).
- Ten paciencia. Dios bendice a quienes hacen las cosas al agrado de Él, pero no siempre los remunera enseguida ni con dinero contante y sonante. Aunque algunos personajes bíblicos —como José y Daniel— llegaron a ocupar altos cargos, ninguno lo logró de la noche a la mañana. [1]
De hecho, el lugar de trabajo es precisamente donde la gran mayoría de nosotros debemos llevar a cabo nuestra misión cristiana. – Gregory Pierce
[1] Conéctate Dios y el trabajo