En manos del Redactor Jefe
Por tanto el Señor me ha recompensado conforme a mi justicia, Conforme a la pureza de mis manos delante de Sus ojos. (Salmos 18:24 NBLA)
Me fijé en una foto de un anillo de diamantes de una revista que tenía abierta sobre la mesa. Me puse a pensar que primero alguien extrajo el trozo de roca que contenía aquel diamante y luego las hábiles manos de un lapidario transformaron aquella gema en bruto en un objeto de gran belleza, de mucho valor y muy codiciado.
La vida también es así. Cada uno de nosotros es como un borrador que debe pasar por un proceso de mejoramiento. Dios ve en cada ser humano indicios de lo que puede llegar a ser, igual que el redactor detecta una idea promisoria entre los borradores que llegan a su escritorio. Entonces Dios se pone a trabajar para transformarnos paso a paso en un artículo prolijo que valga la pena leer.
Nuestra sustancia sufre sucesivas modificaciones y ajustes a causa de las decisiones que tomamos, las pruebas de la vida eliminan lo superficial e innecesario, y la interacción cotidiana con nuestros semejantes nos va puliendo y perfeccionando.
En manos del Redactor Jefe mi vida se ha convertido en más de lo que era al comienzo. Y Él aún no ha concluido. [1]
Cada uno de nosotros tiene una historia única con Dios. Fue escrita antes de que nacieras, según lo que dice el Salmo 139. Me encanta la idea de que Dios no escribe la misma historia para todos.
[1] Áncora Revisiones que hace Dios en nuestra vida