La base de la esperanza

En él tenemos redención por medio de su sangre, el perdón de nuestras transgresiones, según las riquezas de su gracia. (Efesios 1:7 RVA-2015)

La importancia de la resurrección en la época de Jesús fue que validó que Él era en efecto quien había dicho ser. Antes de la resurrección, los discípulos no entendían completamente lo que Jesús les decía acerca de Su muerte y resurrección. Sin embargo, en los cuarenta días que hubo entre Su resurrección y Su ascensión al Cielo, les explicó las Escrituras, y entonces lo entendieron.

Lo que motivó a los apóstoles a anunciar a Cristo resucitado —tal como quedó registrado en el libro de Hechos— fue el caer en la cuenta de que la salvación estaba al alcance de todos gracias a la encarnación, muerte y resurrección de Jesús. Por esa razón los autores del Nuevo Testamento escribieron acerca de la importancia de la resurrección. Afirmaron que demostró que Jesús era el Hijo de Dios; por ella hemos nacido de nuevo y tenemos la certeza de estar salvados, y sin ella nuestra fe sería en vano.

Para los discípulos de entonces y para nosotros ahora, la Pascua de Resurrección es la base de la esperanza y la fe cristiana. Aunque al principio las expectativas de los primeros discípulos quedaron por los suelos, al poco tiempo entendieron que, porque Jesús había resucitado, lo que Él había hecho, dicho y prometido era cierto. Y eso se extiende a lo largo de la Historia hasta llegar a nuestros días. El Cristo resucitado, el Mesías, el Hijo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, dio prueba de Su divinidad al morir por nuestros pecados y al resucitar.

El misterio pascual de Cristo fue una victoria completa del amor sobre todas las fuerzas del mal que se desataron contra él. - Albert Vanhoye

[1] Áncora La Pascua de Resurrección: ayer, hoy ¡y para siempre!

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Su deseo de rescatarnos