La cara al sol
Yo he puesto mi esperanza en el Señor; yo espero en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará! (Miqueas 7:7 NVI)
He aquí Mi girasol, cuyo rostro mira hacia Mí y recibe el calor de Mi luz y refleja sobre otros Mi amor, Mis rayos solares y Mi calor. Aunque tal vez a tus propios ojos te parece que no eres nada, eres bendecida con los toques de Mi amor, con el fruto de Mi Espíritu.
Aunque no todo es enteramente como te gustaría, todo está en Mis manos. No temas, Mi preciosa flor, pues Yo te protejo. Te rodeo con Mis manos para que nada te haga daño. Los fuertes vientos no te arrasarán, pues Yo te protejo. Vuelve el rostro hacia el sol de Mi amor. Recibe Mi calor y Mi amor, para que puedas reflejarlo sobre los demás, para que reluzcas con Mi amor y lo transmitas a otros.
En tanto que des la cara al sol absorberás la luz. Mientras tengas el rostro vuelto hacia Mí, confíes en Mí en todo momento y sepas que estoy al mando, tendrás paz y contentamiento, aunque a tu alrededor parezca que la situación no está bien. Aunque las circunstancias no sean de tu agrado, si elevas la mirada hacia Mí, tendrás paz, pues Yo soy el dador de paz y te la concedo, Mi girasol. Jesús [1]
Como un girasol que sigue cada movimiento del sol, así me vuelvo hacia ti, para seguirte, Dios mío. – San Juan de la Cruz
[1] Áncora ¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo?