La vida que llevaba parecía exitosa

¡Tengan cuidado! —advirtió a la gente—. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. (Lucas 12:15 NVI)

La cosecha de ese año fue tan generosa que el agricultor no tenía dónde almacenarla. Sin vacilar decidió derribar los graneros ya existentes y en su lugar edificar otros más grandes. Henchido de orgullo se dijo: —Amigo mío, tienes grano atesorado para muchos años. ¿Para qué te sigues matando! Relájate. Descansa, come, bebe y goza de la vida. (Lucas 12)

Oyó entonces una voz queda que lo increpaba: —¡Necio! Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?

El hacendado de esta parábola llevaba una vida que a criterio de cualquiera que lo viera parecía exitosa, seria y útil. No obstante, Jesús señaló que todo lo que poseía aquel desafortunado era efímero y que a prisa descubriría que no tenía nada.

Vivo retrato de lo pasajera que es la vida. De ahí nos preguntamos si la vida tan fugaz que llevamos tiene sentido, y si lo tiene, ¿cómo hallarlo?

Jesús entendió esa elemental necesidad humana de encontrar una razón de ser y nos reveló el secreto para descubrirla al término del relato sobre el agricultor: «Así es, el que almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios es un necio». [1]

No hagas las cosas a tu manera y no busques solo tu propio beneficio, sino busca los buenos caminos de Dios. - Lailah Gifty Akita

 

[1] Conéctate Sueña el rey que es rey

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