Se prestan para la reflexión
Cuando hayan padecido por un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, quien los ha llamado a Su eterna gloria en Cristo Jesús, Él mismo los restaurará, los afirmará, los fortalecerá y los establecerá. (1 Pedro 5:10)
Te amo entrañablemente y, cuando sufres, Yo también sufro. Estaré muy cerca de ti para darte fuerzas, reconfortarte y rodearte con Mi presencia. Acude a Mí con fervor durante esta temporada, acércate a Mí y deja que te hable. Ábreme el corazón y los oídos a Mí y presta atención a Mi voz que te habla mientras reposas a salvo en Mis brazos.
Aprovecha estos momentos para alabarme por la protección y salud con que te he favorecido y sobre todo por Mi presencia que te ayuda a capear toda tormenta que te depare la vida. Deja que esta experiencia te ablande el corazón por los necesitados, los débiles y los enfermos, y por los que necesitan tus oraciones fervientes cada día. Tómate el tiempo para recordar todos los buenos momentos que has tenido y las muchas cosas buenas que te he concedido, y alábame por todo ello. ¡He hecho que caiga sobre ti una incesante lluvia de bendiciones!
Las épocas en que padeces dolencias y enfermedades se prestan para la reflexión. Pueden ser temporadas para ponderar tu vida y evaluar tus prioridades… momentos para orar y buscarme en lo tocante al futuro. En cuanto acudas a Mí y me encomiendes todos tus caminos, te hablaré al alma, te guiaré y te enseñaré, de tal manera que esa época de prueba y padecimiento —más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero, se prueba con fuego— sea hallada en alabanza, gloria y honra. – Jesús [1]
Si conociéramos el precioso tesoro que encierran las enfermedades, las recibiríamos con el mismo júbilo con que se reciben los mayores beneficios. – San Vicente de Paúl
[1] Áncora Consuelo en la enfermedad