Momentos difíciles
Puse en el Señor toda mi esperanza; Él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, del lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un cántico nuevo, un himno de alabanza a nuestro Dios. (Salmo 40:1–3)
Toda persona pasa por momentos difíciles en la vida, Dios debe considerarlos experiencias beneficiosas para nuestro espíritu. Sabe que darán un valor añadido a la escena final de nuestra película.
Ese debe ser uno de los motivos por los que atravesamos momentos difíciles: nos impulsan a pensar en nuestro propósito y en las cosas que realmente importan. Nos pueden hacer reflexionar sobre lo que Dios quiere de nosotros y para nosotros. Si permitimos que dichas ocasiones obren en nuestra vida, nos otorgan perspicacia, guía, orientación y lecciones importantes.
En pocas palabras, las dificultades y situaciones de apuro nos enseñan lecciones que no aprendemos en temporadas en que todo marcha bien. Sacan a relucir nuestra entereza y nos recuerdan lo que realmente importa. Puede que nunca llegue a disfrutar de los momentos de adversidad y aflicción. Pero al sacar enseñanzas de ellos, empiezo a entender que son el sendero por el que Dios me dirige a un nuevo punto en mi existencia y crecimiento espiritual.
La vida sigue después de esas crisis, pero al pasar por ellas, Dios puede darnos una nueva canción. [1]
La flor que sigue al sol, lo hace incluso en días nublados - Robert Leighton
[1] Áncora El sentido de los altibajos de la vida