Se ajusta a Sus designios

No sabéis lo que será mañana. (Santiago 4:14)

Volvemos la vista atrás para recordar dónde hemos estado; miramos a nuestro alrededor para ver dónde nos hallamos; lo que no vemos —lo que no alcanzamos a penetrar— es el futuro. Sin embargo, como reza el viejo adagio: «No sabemos lo que nos deparará el futuro, pero sí sabemos en manos de Quién está». Es razonable afirmar que nuestro desconocimiento del futuro se ajusta a Sus designios.

Dios no siempre elimina los obstáculos de nuestro camino antes que lleguemos a ellos. No obstante, cuando estamos al borde de una situación de apuro, nos tiende la mano. Muchas personas olvidan eso y se pasan la vida preocupándose por las dificultades que prevén que afrontarán.

Esperan que Dios les abra y les allane el camino varios kilómetros por delante, cuando en realidad Él ha prometido hacerlo paso a paso, a medida que lo vamos necesitando.

La promesa se invoca al llegar a la orilla de las aguas. “Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán”. (Isaías 43:2) [1]

Oh Cristo, que nos guardas a todos, que Tu diestra me proteja y me guarde día y noche, cuando descanso en casa, cuando camino por motivo de mi trabajo, al acostarme y al levantarme, para que en ningún momento caiga. Te encomiendo todo mi ser. Encárgate de mí. Provee para todo lo que de veras me haga falta, desde ahora y para siempre. - San Nerses (siglo IV)

 

[1] Conéctate Andar con Dios

Previous
Previous

La humildad nos libra de preocuparnos

Next
Next

Momentos difíciles