Nuestro Dios es grande
El espíritu de Dios me hizo y el soplo del Omnipotente me dio vida. (Job 33:4 RVR1995)
El concepto de Dios está en el centro del universo espiritual. Es el punto focal del pensamiento humano. Es la respuesta que sacia la sed del alma. Es la oración universal. Es la idea más sublime del mundo. Es el fundamento del progreso religioso.
Lamentablemente, nuestro Dios ha sido presentado bajo una luz que ni es atractiva ni está diseñada para inducirnos a amarlo. En el arte se lo pinta con excesiva frecuencia sentado de una manera rígida y formal en una silla de respaldo recto, mirando hacia el vacío, con una corona en la cabeza y con los pies apoyados en un globo terráqueo, como si fuera el terrible gobernante de la Tierra.
Pero nos alegramos de tener en Cristo un nuevo concepto de Dios. Es un nuevo concepto de Dios que nos vino por medio de la revelación del Señor Jesucristo; un concepto de Dios que reúne en una sola familia a todos los que habitan sobre la faz de la Tierra; un concepto que iguala todas las castas y categorías humanas; un concepto que trae paz y buena voluntad a los hombres; un concepto que une todas las razas y colores en un vínculo común de simpatía; un concepto que santos y pecadores, esclavos y libres, griegos y bárbaros, pueden aceptar con todo el corazón y el alma.
Nuestro Dios es grande, santo, sabio, bueno, poderoso y misericordioso. Está en el mundo, en su creación, conservación, historia y redención. [1]
Nada puede separarte de Su amor, absolutamente nada… ¡Dios es suficiente! Dios basta para el tiempo, Dios basta para la eternidad. ¡Dios basta! Hannah Whitall Smith
[1] Áncora Dios en el mundo