Nuestros cuerpos resucitados

18 Nuestros cuerpos resucitados
Sunrise Devotional

Así también es la resurrección de los muertos. Se siembra en corrupción; se resucita en incorrupción. Se siembra en deshonra; se resucita con gloria. Se siembra en debilidad; se resucita con poder. Se siembra cuerpo natural; se resucita cuerpo espiritual. (1 Corintios 15:42-44a RVA-2015)

La Biblia nos asegura que quienes creemos en Jesús tenemos vida eterna. Hay que considerar que la vida eterna es un periodo de tiempo muy largo. Como tal, amerita cierta investigación sobre cómo será y cómo seremos nosotros en él. Este es un aspecto del más allá del que la Biblia ofrece bastante información.

La presente era de la historia de la humanidad llegará a su fin con la esperada segunda venida de Jesús. En ese momento nuestro espíritu habitará un cuerpo sobrenatural, similar al que habitamos en la actualidad. Sabemos que, durante la vida de Jesús en la tierra, Su cuerpo mortal era idéntico al nuestro, y ese cuerpo murió.

En el momento de Su resurrección emergió de la tumba con un cuerpo nuevo, a menudo llamado cuerpo de resurrección. Aquel cuerpo era bastante diferente a Su antiguo cuerpo y sin embargo guardaba una gran similitud. Lo reconocieron de inmediato como un ser humano, pero no fue aparente para quienes lo vieron que en realidad era Jesús resucitado.

Jesús desapareció en un relato y, según los pasajes anteriores, tenía la habilidad de aparecer en un cuarto cerrado. Sin embargo, nuevamente vuelve a mencionarse que Su apariencia era distinta. En esa ocasión pensaron que se trataba de un fantasma. Sin embargo, la característica más impresionante de ese cuerpo resucitado es su inmortalidad, y así serán nuestros cuerpos resucitados. [1]

La resurrección de Jesús no es simplemente la base de la esperanza cristiana; redefine el futuro hacia el cual se dirige esa esperanza. – N.T. Wright

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[1] Áncora Nuestros cuerpos del mañana

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