Una cantidad aparentemente insignificante
¡Bienaventurado el que se preocupa del pobre! En el día malo lo librará el SEÑOR. (Salmos 41:1 RVA-2015)
Suelo caminar por mi vecindario para hacer algunas compras y un poco de ejercicio. Con bastante frecuencia veo monedas en la vereda o en la calle y las recojo. Por lo general son centavos, pero no soy de rechazar el dinero, aunque sea muy menudo. De vez en cuando encuentro una moneda de cinco o de diez.
Hoy, sin embargo, al tomar un camino por el que nunca había transitado, me encontré bastantes monedas: 31 centavos en total. Me sentía como si me hubiera ganado la lotería.
Al día siguiente hice mi compra semanal temprano, lo que no era habitual para mí. Mientras esperaba en la fila y descargaba mi carrito, noté que detrás de mí había un hombre. Lo único que tenía en su carrito era un cartón de huevos.
Después que pagué, mientras embolsaba la mercadería, vi que el hombre le daba a la cajera una cantidad de monedas en pago por los huevos. Ella las contó pacientemente y la oí decir: —Disculpe, señor, le faltan 31 centavos.
¡Pues resultó que yo justo tenía esos 31 centavos! Metí la mano en el bolsillo y le di a la cajera el saldo faltante para que el hombre se llevara los huevos. El caballero me sonrió tímidamente y se despidió con un ademán. Yo se lo retribuí con unas palabras de despedida. Mientras me dirigía a casa me puse a pensar en la previsión de Dios y la forma increíble en que actúa.
Eran apenas 31 centavos, una cantidad aparentemente insignificante. Pero Dios sabe por lo que ha de pasar cada uno de Sus hijos. Él los ama y vela por ellos. Provee para el necesitado y recompensa al generoso. [1]
No puedes tener un día perfecto sin hacer algo por alguien que nunca podrá devolverte el favor. - John Wooden
[1] Conéctate 31 centavos