Siempre firme

Siempre firme
Sunrise Devotional

Solo Él es mi roca y mi salvación, mi fortaleza donde jamás seré sacudido. (Salmo 62:2 NTV)

Cuando estaba en Suiza, yo miraba el hermoso paisaje lacustre cercado de montañas. Había una en particular que me llamaba mucho la atención. Sobresalía como una gigantesca mole de roca. Me quedaba contemplándola y me maravillaba de lo majestuosa que se alzaba por encima del lago.

Algunos días el cielo estaba azul y despejado, y la montaña se veía tan cerca que casi me parecía que la podía tocar con la mano. Un día la cumbre amaneció cubierta de nubes. No se veían sino los árboles que llegaban hasta la mitad de la ladera; el resto permanecía oculto. Otra mañana, la neblina era tan densa que la montaña entera desapareció.

Estuve pensando en varios amigos y en las diversas experiencias y pruebas que han atravesado. Mientras pensaba en esos seres queridos y en tantas otras personas sumidas en la incertidumbre, me vino a la memoria lo que había observado en los días anteriores al mirar la montaña.

En la vida hay temporadas de sol radiante en las que las bendiciones de Dios son patentes. En otros momentos —como cuando la cima de la montaña estaba anubarrada— se nos hace un poco más difícil ver o sentir Su presencia. En medio de la espesa bruma de la incertidumbre uno puede llegar a cuestionar si, efectivamente, Dios sigue ahí. No obstante, Él es como esa peña: nada ha cambiado de Su parte. Está ahí, macizo, inmutable, siempre amoroso, siempre atento, siempre firme. Dios está presente, siempre presente. [1]

No necesitamos gritar nunca a través de los espacios a un Dios ausente. [Él] está más cerca que nuestra propia alma, más que nuestros pensamientos más secretos. - A. W. Tozer

[1] Conéctate La Roca

Next
Next

Orar con júbilo