Su obsequio de paz
Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que Yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo. (Juan 14:27 NTV)
Muchas personas ni siquiera albergan la esperanza de encontrar amor y alegría: les parecen inalcanzables. No obstante, lo darían todo por tener paz. Aunque se eliminaran todas las armas de la faz de la Tierra y todos los países tuvieran entre sí relaciones de amistad, no alcanzaríamos la tan ansiada paz. La paz de la que hablo no es la mera ausencia de conflictos combinada con una sensación de bienestar, sino una perfecta serenidad interior.
Yo encontré la paz; recuerdo claramente el día en que sentí la fuerza de la paz, cuando Dios traspasó la dureza de mi corazón. Antes de que esa dureza desapareciera, no me había percatado de que tenía el corazón endurecido. Entonces disfruté plenamente de una paz que no estaba ligada a las circunstancias, los bienes materiales y la aceptación de los demás. Era puramente por efecto de la presencia de Dios. Ese fue el día de mi liberación.
Pero me descarrié. Hice muchas cosas de las que no me enorgullezco y ahora me encuentro en la cárcel. Cuando me detuvieron, Dios me estaba dando otra oportunidad. Me estaba diciendo: «Te he dado Mi Espíritu para que more en ti si transitas por la vida conmigo. Te enseñaré qué hacer y, cuando estés a punto de descaminarte, te ayudaré. Incluso te encauzaré nuevamente por la senda del bien cuando des un giro equivocado».
Dios desea que nos libremos de las cargas del pasado para que podamos avanzar hacia el futuro. Ese es Su obsequio de paz. [1]
Si Dios es nuestro Dios, nos dará paz cuando estemos atribulados. Cuando fuera haya tormenta, pondrá paz en nuestro interior. - Thomas Watson (c. 1620–1686)
[1] Conéctate Paz