Tócame y serás sano
Él le dijo: —Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz. (Lucas 8:48 RVA-2015)
Jairo —un clérigo y personaje de cierta relevancia— ruega a Jesús —ya acosado por multitudes de personas deseosas de oír sus palabras— que vaya a su casa y sane a su hija moribunda.
Jesús accede y emprende camino a casa de Jairo. Mientras se abre paso por las calles repletas de gente, una mujer que llevaba 12 largos años enferma alcanza a tomar el borde de Su manto por un instante. La Biblia refiere que la mujer se sanó instantáneamente.
Justo en ese momento llegan mensajeros de la casa de Jairo y dicen: —Ya es tarde, tu hija ha muerto. Ya no molestes a Jesús. Sin embargo, Jesús le dice: —No temas; cree solamente y será sana. Así continúan hasta la casa. Al llegar, en medio de una gran lamentación, Jesús deja afuera a los incrédulos y entra únicamente con los padres de la niña y unos pocos escogidos. Ordena a la niña que se levante y así sucede. Una niña de 12 años se libra de las garras de la muerte y es devuelta a la vida.
Nunca deja de asombrarme cómo Jesús se aparece en los momentos oscuros y difíciles de nuestra vida. Ese episodio nos deja un hermoso mensaje a cada uno de nosotros: que donde quiera que estemos y cualquiera que sea nuestra situación, la sanidad y la recuperación están a nuestro alcance. Hoy todavía Jesús se vuelve a nosotros en medio de nuestra confusión y nos dice: Tócame y serás sano. [1]
Cristo es el buen médico. No hay enfermedad que Él no pueda curar, ni pecado que Él no pueda borrar, ni problema que Él no pueda resolver. - James H. Aughey
[1] Conéctate Cuando apareció Jesús