Todo va a estar bien
Sean ustedes imitadores de mí; así como yo lo soy de Cristo. (1 Corintios 11:1 RVA2015)
Me gusta la definición de mansedumbre que figura en mi diccionario bíblico. Dice que la mansedumbre es «una actitud de humildad ante Dios y de gentileza para con los hombres, que surge del reconocimiento de que Dios lo gobierna todo». Es fuerza y valentía bajo control, combinadas con bondad.
Esa clase de mansedumbre va acompañada de fe y paz, pues tenemos la certeza de que Dios es dueño de la situación. Nuestro espíritu puede estar templado y sereno porque estamos llenos de fe. Tenemos la seguridad de que Dios va a resolver las cosas, por increíblemente abrumadora o desesperanzadora que pueda ser la situación.
Nuestra fe se traduce en confianza. Estamos sosegados porque nos abstenemos de buscar frenéticamente una solución por nuestros propios medios. No dependemos de nuestras habilidades, nuestro buen juicio o nuestro magnetismo, sino del Señor. Los demás ven esa serenidad y entienden que se trata de la presencia del Señor con nosotros.
Cuando exhibimos esa mansedumbre y tranquilidad de espíritu se convencen de que todo va a estar bien. [1]
La humildad no es pensar menos de uno mismo, sino pensar menos en uno mismo. - C. S. Lewis
[1] Conéctate Bajo control