Una reparación muy simple

Una reparación muy simple
Sunrise devotionals

¡El fiel amor del Señor nunca se acab! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. (Lamentaciones 3:22-23 NTV)

A lo largo de los años mi mochila ha sido duramente maltratada. La he expuesto a un sol inclemente y a lluvias torrenciales, tanto en mi barrio como en viajes al extranjero. Me ha acompañado en labores humanitarias y también en mis vacaciones. De hecho, dondequiera que fui, mi mochila fue conmigo. Con todo, me tomó desprevenido cuando el cierre (cremallera) se empezó a trabar. No obstante, me empeñé en usarla, llevándola cerrada a medias, o hasta portándola con una mano y manteniendo las dos mitades cerradas con la otra para evitar que se cayera lo que contenía.

Cierto día, sin embargo, me colmó la paciencia. Reaccioné airadamente al tomar la mochila y ver que todo su contenido se había desparramado por el suelo. —¿Por qué no la llevas a reparar? —me propuso mi mujer. Al poco tiempo quedó arreglada y mejor que nunca. La uso constantemente y todo anda de maravilla. Me sentí como un tonto por haber esperado tanto tiempo para lo que resultó ser una reparación muy simple.

Eso me llevó a reflexionar sobre mi vida, que abunda en todo tipo de situaciones —malas, buenas, fáciles, terribles— que me producen desgaste. Tarde o temprano colapso. Pese a ello, con frecuencia me niego a reconocer que necesito ayuda e intento hacer a un lado el problema que me apaga el espíritu, cuando mi alma podría verse enteramente renovada. Jesús nos ofreció plena recuperación. Si lo mantengo en el centro de mi existencia, cualesquiera que sean los avatares que se me presenten, Él nunca dejará de conservarme entero. [1]

Mientras vivas, te enfrentarás a problemas. Pero sirves a un Dios que resuelve los problemas. – John Hagee

[1] Conéctate Jesús y mi mochila

Previous
Previous

Escuchar los susurros de Dios

Next
Next

Su poder transformador