Difícil de evaluar

Difícil de evaluar
Sunrise Devotional

Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. (Mateo 17:20 NTV)

Siempre han sido un poco enigmáticas para mí estas palabras de Jesús. Pocas veces he sabido de montañas que se desplacen, como no sean volcanes que revientan o el Paricutín que surgió en México en tiempos recientes. ¿Por qué eligió entonces Jesús esa analogía?

Con el tiempo he llegado a comprender que, si bien mi fe no ha movido ninguna mole de granito ni de tierra, una pizca de fe, minúscula como una semilla de mostaza, puede vencer esos obstáculos monumentales que de cuando en cuando se nos presentan en la vida.

Lo que sucede es que el desenlace en muchos de esos casos no es tan evidente como que una montaña se caiga al mar. El escritor cristiano Kent Crockett lo expresó así: «La fe es la capacidad de trascender circunstancias adversas y ver la mano de Dios en acción». Esa capacidad suele ser difícil de evaluar; por eso con frecuencia dudamos de que nuestra fe sea real.

En Hebreos 11, Pablo menciona a una serie de personajes del Antiguo Testamento que vivieron toda su vida con fe y nunca llegaron a ver el cumplimiento final de sus caras esperanzas: el reino de Dios en la Tierra. Eso, sin embargo, no quiere decir que su fe fuera en vano. En su peregrinar hacia su meta, entre otras cosas «esas personas conquistaron reinos, gobernaron con justicia y recibieron lo que Dios les había prometido. Cerraron bocas de leones, apagaron llamas de fuego y escaparon de morir a filo de espada. Su debilidad se convirtió en fortaleza» [1]

A muchos de nosotros nos gustaría mover montañas, pero pocos estamos dispuestos a practicar en pequeñas colinas. - Ed Macauley

[1] Conéctate Mover montañas

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