No es un ejercicio inútil

No te equivocaras
Sunrise Devotional

El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1 Corintios 2:14)

«¿Por dónde comienzo?» es probablemente la pregunta más frecuente que se hacen las personas que deciden empezar a leer la Biblia. Recuerdo mis primeros intentos cuando era joven. Comencé por el principio, pero no llegué muy lejos. A la altura de Levítico —un libro atestado de leyes antiguas— había perdido todo interés. Más tarde, cuando empecé a cultivar una relación personal con Jesús, descubrí que estaba en mejor situación para entender lo que leía.

Disfruto leyendo con frecuencia los Salmos. Muchos de ellos son auténticas oraciones que pueden ayudarnos a expresar nuestras propias peticiones. A veces comienzan con clamores angustiados y desesperados, pero normalmente terminan con gratitud y alabanza. En el libro de los Proverbios hay 31 capítulos, lo cual es estupendo para leer uno al día durante un mes.

Siempre es grato y fácil leer los Evangelios. Yo los releo varias veces al año y encuentro que son lo mejor que hay para cultivar una estrecha relación con el Señor y mantenerme en el buen camino.

Otro consejo que viene a cuento es pedirle a Dios que te ayude a entender lo que lees y qué quiere que aprendas de ello. Cuando me topo con un pasaje que no entiendo, lo estudio más a fondo o lo dejo sobre elestante de la fe para otro momento. Leer la Biblia nunca es un ejercicio inútil. Es alimento para el alma y nos da fuerzas para librar las batallas de la vida. [1]

La Biblia no es para ponerla en un anaquel, sino para tenerla al alcance de la mano, para leerla a menudo, todos los días, tanto individual como comunitariamente… Así, la familia crece, camina con la luz y la fuerza de la Palabra de Dios. – Papa Francisco

[1] Conéctate Consejos de lectura

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