Poner de nuestra parte
Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce perseverancia, y la perseverancia produce carácter probado, y el carácter probado produce esperanza. (Romanos 5:3-4 RVA-2015)
La Biblia contiene innumerables historias reales que son absolutamente cautivantes. Muchas hablan de circunstancias adversas y difíciles que, estoy seguro, los personajes hubieran preferido no atravesar, pero sin las cuales estas historias serían inexistentes.
Hechos 16 habla de cómo Dios usó a Pablo y Silas en Filipos para liberar a una vidente de un espíritu malo que la controlaba, lo que resultó en una pérdida considerable para sus amos. En su ira se quejaron a los magistrados. Pablo y Silas son despojados, golpeados y echados en la cárcel. Sin duda no hubieran elegido dicho trato. Pero en lugar de desanimarse, alaban al Señor en voz alta con una canción. Entonces Dios envía un terremoto, las puertas de la prisión se abren y las cadenas de cada ocupante se caen.
El guardián de la prisión cree que todos sus cautivos se escaparon y agarra su espada para matarse. Pero Pablo rápidamente le informa que todos están presentes. En consecuencia, el hombre cae de rodillas ante los dos evangelistas y pregunta qué debe hacer para ser salvo. Le testifican, y los lleva a su casa, les da de comer y les sana las heridas. Al final, toda su familia llega a conocer a Jesús.
Esto ejemplo bíblico demuestran que las circunstancias desafiantes y adversas sirven para darle emoción a nuestras vidas, sin las cuales sería poco interesante y aburrida y no tendríamos nada que contar. Como reza el dicho: «No hay testimonio sin una prueba». [1]
Una gran fe es el producto de grandes luchas. Grandes testimonios son el resultado de grandes pruebas. Grandes triunfos solo pueden salir de grandes tribulaciones. - Smith Wigglesworth
[1] Áncora ¿Qué hace que un relato sea bueno?