Puedes contar con él
Vuélveme el gozo de Tu salvación, y espíritu noble me sustente. (Salmo 51:12)
Nehemías dijo que era la fuente de la fortaleza. David, el salmista, lo descubrió en la presencia de Dios y se lo devolvió como ofrenda de amor. Jeremías lo halló en la Palabra de Dios. El rey Salomón afirmó que Dios premia con él a quien se conduce con honradez y rectitud. Jesús se lo prometió a Sus seguidores y manifestó que es consecuencia de creer y hacer lo que Él nos dice.
El apóstol Pablo lo mencionó como uno de los frutos del Espíritu Santo y uno de los sellos distintivos de que el reino de los Cielos se ha instalado en nuestro interior. ¡Cómo no iba a saberlo! Al fin y al cabo, fue lo que lo sostuvo durante los encarcelamientos, las persecuciones y otros múltiples peligros que sufrió. El apóstol Pedro dijo que no se podía describir con palabras, pero lo calificó de «glorioso».
Me refiero al gozo del Señor.
Lo mejor de todo es que no es patrimonio exclusivo de profetas, salmistas, reyes y apóstoles. Millones de creyentes de toda edad y de todas las épocas lo han conocido y disfrutado. Está además a tu entera disposición. Es gratuito, y puedes contar con él a partir de este instante si haces una sencilla oración y le pides a Jesús que te llene del «gozo inefable» del Espíritu Santo. Él prometió: «Pidan, y se les dará.» Cuando lo recibas, no te sorprendas si te sientes más feliz que nunca y si tu gozo y alegría se contagian a los demás. El gozo del Señor, como todo lo bueno de la vida, se intensifica cuando se comparte. [1]
El Señor concede a su pueblo una alegría eterna cuando caminan en obediencia a Él. - Dwight L. Moody
[1] Conéctate Adivina, adivinanza