Un poquito de fe
Ustedes no tienen la fe suficiente —les explicó—. Les digo la verdad, si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña como una semilla de mostaza, podrían decirle a esta montaña: “Muévete de aquí hasta allá”, y la montaña se movería. Nada sería imposible. (Mateo 17:20 NTV)
Cuando nos falta fe, nos perdemos milagros que podrían ayudarnos. Gran parte de la vida consiste en tener fe para reconocer posibilidades que tal vez a otros se les escapan. Pongamos por ejemplo las semillas de una manzana. La mayoría de las personas, después de comerse una manzana, tiran a la basura el corazón y las semillas porque no les dan ningún valor. Sin embargo, alguien con una fe tan pequeña como esas semillas podría ver en ellas un mundo de oportunidades.
«¡Un momento! Jesús dijo una semilla de mostaza, no de manzana». Así es. En todo caso, lo importante es que teniendo un poquito de fe podemos lograr mucho, hasta mover montañas.
John Chapman, conocido afectuosamente como Juanito Manzanas, vivió de 1774 a 1845. Recolectaba semillas de manzana de los desechos de los molinos para sidra, las cuales luego limpiaba y secaba para prepararlas para la siembra. Ese predicador descalzo que se dedicaba a plantar árboles era bienvenido entre los colonos. Lo invitaban a sus casas y se alegraban de tener noticias de los lugares donde él había estado y de escuchar sus historias.
También era una suerte de biblioteca móvil, pues tenía su biblia dividida en secciones. Dejaba una parte en casa de unos colonos y más tarde la cambiaba por otra cuando volvía a pasar por allí. Al igual que Juanito Manzanas, podemos echar mano de las ocasiones que se nos presenten. Cuando la oportunidad llame a la puerta, podemos aprovecharla y participar así de las bendiciones que Dios tiene para nosotros y para otras personas con las que nos relacionemos. [1]
Lo que importa no es mi aptitud, sino mi actitud frente a la aptitud de Dios. - Corrie ten Boom (1892–1983)
[1] Conéctate Basura para uno, ocasión para otro