Regocijarnos en Sus bendiciones

Regocijarnos en Sus bendiciones
Sunrise Devotionals

¡Aleluya! ¡Alaben a Dios en su santuario! ¡Alábenle en su poderoso firmamento! ¡Alábenle por sus proezas! ¡Alábenle por su inmensa grandeza! (Salmos 150:1-2 RVA-2015)

La disciplina espiritual de la celebración está intrínsecamente ligada a la alegría de permanecer en la Palabra de Dios y obedecerla. La celebración como disciplina estriba en festejar tanto interna como externamente hechos directamente relacionados con las bendiciones de Dios y Su interacción con nosotros. 

Practicamos internamente la disciplina de la celebración cuando nos detenemos a reflexionar sobre la presencia de Dios en nuestra vida; reconocemos que cada día es un regalo que Él nos hace. Confesamos que el mundo en que vivimos, la belleza que vemos, los alimentos que consumimos, la compañía que disfrutamos y todas las bendiciones que hemos recibido proceden de Él. Nos regocijamos en la certeza de nuestra salvación y hallamos alegría viviendo en sintonía con el Espíritu de Dios.

Nuestra celebración interna, cimentada en nuestra fe, alegría, paz y fortaleza en Dios, conduce a la celebración externa. Una de las formas fundamentales de celebrar nuestra paz y alegría consiste en rendirle culto a Dios, alabándolo con palabras, canciones, música, bailes, alzando los brazos, haciendo lo que sea que nos ayude a regocijarnos en Sus bendiciones. También festejamos externamente cuando nos reunimos con otros —familiares, amigos, creyentes como nosotros— para conmemorar nuestras alegrías, triunfos e hitos. [1]

Practicamos la celebración cuando lo pasamos bien y disfrutamos de nuestra vida y nuestro mundo juntamente con nuestra fe y confianza en la grandeza, belleza y bondad de Dios. Nos concentramos en nuestra vida y nuestro mundo como obras de Dios y dones que hemos recibido de Él. - Dallas Willard

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[1] Áncora La celebración

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