Una vida por encima de lo común
¡Busquen al SEÑOR mientras puede ser hallado! ¡Llámenlo en tanto que está cercano! (Isaías 55:6 RVA-2015)
La clave para acercarse a Dios está en la oración y en la comunión con Él por medio de la meditación en Su Palabra. Pero no se trata de abrir rápidamente la Biblia. Cuando abras la Biblia, pídele a Dios que te revele las riquezas contenidas en el texto que estás por leer. Tu oración puede ser muy sencilla, por el estilo de: «Espíritu Santo, ayúdame a entablar comunicación con Dios».
No se puede sobrevivir —espiritualmente hablando— a punta de sorbitos de la Palabra el domingo por la mañana o de algún mordisquito ocasional a un par de versículos de la Biblia. Para crecer moral y espiritualmente son precisas comidas sustanciosas. Hay que masticar y asimilar el alimento sólido de la Palabra de Dios.
Así es como se llega a conocer el gozo, los beneficios, el consuelo, la paz y el reposo que da Jesús. Y cuanto más estrecha sea nuestra relación con Él, mayores serán las revelaciones de Su poder y gloria que recibamos. Jesús quiere que tengamos lo que Él nos ofrece. Desea darnos lo mejor y anhela que tengamos paz, reposo y alegría.
Quiere que tengamos todo eso porque nos ama. Quiere que nos acerquemos a Él para que conozcamos la vida que Él vino a ofrecernos: una vida por encima de lo común, por encima de la mediocridad, extraordinaria. «La roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre». [1]
La divina Escritura es un festín de sabiduría. Cada libro es uno de los diversos platos. - San Ambrosio (c. 339–397)
[1] Conéctate Una vida extraordinaria