Con calma y confianza
Por eso los fieles te invocan en momentos de angustia; caudalosas aguas podrán desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán. (Salmo 32:6 NVI)
Comprendo que te sientas como una pequeña embarcación que ha zarpado en el extenso mar de la vida. Y ahora, sin ver tierra en el horizonte, tu diminuta embarcación ha sido sorprendida por una tempestad. Los vientos aúllan, las olas braman y los truenos y los relámpagos estallan a tu alrededor. Piensas en regresar, pero no puedes, pues la tempestad te rodea. Ni siquiera puedes avanzar, porque no ves adónde te diriges. Dudas que tu pequeño navío pueda resistir la furia de los elementos sin despedazarse.
Si acudieras a Mí, el constructor de tu pequeño navío, comprenderías que te he creado con el pleno conocimiento de que en el mar hay tormentas. Tuve en cuenta el curso de los vientos y la tempestad, y construí tu barco de forma que resistiera. No te preocupes, pues, si pierdes un palo por aquí o por allá, o si una de las velas se rasga. He construido tu barco para que dure, y no naufragarás en la tormenta.
No te pido que luches por tu cuenta para mantenerte a flote ni que avances durante la tempestad. Solo siéntate con calma, con confianza, como lo haría una niñita que se sienta en las piernas de su padre, sintiéndose segura y a salvo, sabiendo que por nada del mundo su padre dejará que le pase nada malo. Tu Padre celestial siempre cuidará de ti, pues te ama mucho. - Jesús [1]
La fe es una confianza viva e inconmovible seguridad en la gracia de Dios, tan cierta que un hombre moriría mil veces por ella. - Martín Lutero
[1] Áncora Gracia para tiempos difíciles